jueves, 7 de junio de 2012

Tocaban en una banda de rock


Volvía a casa un viernes por la tarde, ya anocheciendo. Entré en el metro cansado, con mi libro en la mano, deseando llegar a casa. Cuando el tren llegó, encontré un asiento libre. Estaban sentados enfrente de mí. Jota, con una cazadora vaquera gastada, llevaba una lata de cerveza en la mano. Dé, con su nariz como una trompa de elefante escuchaba música por un auricular, y hablaba a gritos a su compañero:
-Entonces, qué decides, ¿Los Rolling o los Beatles?
 Debían tener diecisiete años.
-Joder Dé, tío, eso es como elegir entre Lupe la amiga de tu hermana y Carla la de segundo C. 
Se puso las manos frente al pecho con  cara de malicia.
-No tienes ni idea, lo que pasa es que no tienes personalidad. Los Beatles son para nenas, pero Mick Jagger es un máquina, míralo cómo se mueve en el escenario, si parece un gato salvaje…Y el Keith Richards, ese sí que es un pasado, chaval, sale a los conciertos con unos pedos que lo flipas. Sus satánicas majestades, sí señor.
Se concentró en la música del auricular que colgaba de su oreja izquierda.
-Janis Joplin, Get it while you can… Canturreó, y marcó el ritmo con las palmas de las manos sobre sus rodillas. Qué tía más fea, así cantaba…Dijo para sí.
-Tío.
 Jota le pasó la lata de cerveza.
-Qué.
-Tú, cuando cumplas los dieciocho, ¿vas a votar?
Dé le miró con su nariz-trompa, curioso. Se quedó un rato callado, pensando.
-Yo qué sé chaval, la política es una mierda. Tendríamos que hacer como los hippies en los sesenta, irnos todos al campo a comer flores y hacerlo todos con todos, sería una flipada. O si no, como en Rusia, ¿te acuerdas de lo que dice el profe de Historia? Es un gilipollas. El comunismo es un sueño, vale, pero qué pasa si nos ponemos todos de acuerdo. Los ricos lo quieren todo, no es justo…Mira, empieza Heroin, de Lou Reed.
Iba a pasarle el auricular a su amigo, pero se dio cuenta de que se había puesto serio de repente. Heroin…¿Cuánto tiempo hacía que su hermano mayor faltaba de casa?
-Perdona, tío.
-No pasa nada.
Bebieron de la lata de cerveza caliente. Pasaron varias estaciones. Se miraban las zapatillas gastadas, y echaban furtivas miradas al cristal de enfrente.
-Vale, ahora voy yo, ¿Led Zeppelin o Deep Purple?  Preguntó Jota. Se rascaba las patillas morenas y poco  pobladas.
-Vaa, tronco, qué fácil. ¿Tú has visto cómo canta el de  los Zeppelin, el Robert Plant? Es electricidad pura,     i rock and roll! Qué aullidos… ¿Y el batería? Se murió de una borrachera de vodka con naranja, el sobrao.
-Sí, pero tocaba como un batería de jazz, era el mejor. Jota estaba de acuerdo, así que los dos se rieron y cantaron a la vez:
-Wanna whole lotta love! You need cooling! Dé blandió el puño frente a su cara, y Jota hizo como si tocara una guitarra imaginaria. Baby I´m not fooling!
- Esta canción me recuerda a cuando salía con… ¿sabes? Miró al suelo por un momento. Su nariz sobresalía de la cara. Miró a su amigo, los ojos le brillaban.
-¿La has llamado otra vez? Tío, olvídala, en serio. Esa va a acabar mal, se junta con una gente, en fin, es muy rara. Estás mejor sólo. O con Sonia, la que te pasa los apuntes, es supermaja.
-Sí, pero no puedo quitármela de la cabeza, la echo de menos. He escrito una canción, se llama “Tus pantalones sobre la cama”. La ensayamos el jueves, ¿vale?
Jota miró al frente. No dijo nada.
Estábamos llegando a la estación de Tribunal. Se levantaron de sus asientos. Dé se miró en el reflejo del cristal oscuro, y Jota se ajustó la cazadora vaquera, usada y vieja. Ahora saldrían con hambre a por el viernes noche. Bailarían, beberían, reirían. La vida le esperaba y ellos correrían hacia ella. Tocaban en una banda de rock, y por eso les quería tanto.
Cuando salieron del vagón, alcancé a oír al de la nariz, otra más, los Doors o la Velvet. Se confundieron entre los grupos de jóvenes. Sonreí,  bajé la mirada hacia mi libro, y empecé a leer.